2 de febrero de 2018

Que no se dé cuenta.


La Señorita Lorraine camina. Yo vuelvo a pensar en ese momento.

—¿Podemos hablar? —dice Eissen.
—Últimamente quieres hablar mucho —digo, sonriendo.
—Quería decirte que has... me ha parecido muy valiente lo que has hecho.
—¿El qué?
—No tuviste miedo, avanzaste hacia el tigre desarmada, sin saber si te atacaría o no, mientras el resto corríamos.

¿Cómo que no tuve miedo?

—Bueno, es lo de siempre —digo—. Si corres, sabrán que te han pillado. Si avanzas hacia ellos, decidida, sabrán que tú les has pillado a ellos.

21 de enero de 2018

El ermitaño está vivo.


Por fin veo la luz del sol a través de los troncos de los árboles. Por fin, después de días vagando en este infierno de jungla, voy a poder descansar en paz. Los mosquitos me han acribillado, esa araña me abrasó la mano, pero al fin podré irme de aquí. Estoy tan cansado... Una jungla exuberante, llena de alimento, y apenas he podido coger nada. Echo un vistazo atrás a los árboles resbaladizos y los cientos de gorjeos que se esconden entre sus ramas. Ojalá sea el último de los vistazos. Cuando avance los cien metros que me quedan, no volveré a pisar este lugar maldito. No volveré a escupir hormigas cuando me despierte en la noche.

11 de enero de 2018

La chamana fuerte.


Cuento a los demás lo que le ocurre a Afrodita, sin poder darles más que absolutamente nada. No sabemos la gravedad de su veneno, no sabemos nada salvo que tendrá que soportarlo, además de la rotura de su cadera. Tan solo sabemos que el veneno procedía del metal de uno de Los Creadores, el azul, que la hirió con su mano al agarrarla y lanzarla lejos. Imica, que me ha acompañado y coge mi mano, nos dice que la morfina también aliviará su dolor de cadera. Tendremos que racionarla todo lo posible, para que no sufra... hasta que se acabe. Todas las caras son de abatimiento, incluso la de Energía, y no me extraña. No podemos perderla, no ahora, ahora la necesitamos junto a nosotros, mucho más que lo que ella nos necesita a nosotros. Imica avanza hasta colocarse en el centro del círculo imperfecto.

21 de diciembre de 2017

Veneno en Ror Ató.


Pese a que Epón no para de pedirme que vuelva, sigo bajando las escaleras que llevan al sótano. Nunca he estado aquí... lo más lejos que he estado de ser libre ha sido cuando me apoyé en la puerta principal abierta y estiré el brazo hacia afuera, hasta que lo iluminó el sol hasta el codo. Podría decir que, por unos segundos, la mitad de mi brazo fue libre. Y nunca había estado más abajo que en el propio vestíbulo. Pero yo quiero ir más hacia abajo, quiero ver cómo es ese lugar del que salen los enanos, y ya llevo un buen rato bajando las escaleras de caracol, escucho ruidos cada vez más claros, y un aire más respirado.

7 de diciembre de 2017

¡Unucba Nachuza!


Es un día brillante y cálido, perfecto para salir a tomar el sol en la arena. La comida que ha preparado Social estaba deliciosa, y aún así, tengo hambre, porque repetiría una y otra vez hasta que no quedase nada. Servatrix canta, en el jardín, la canción que se inventó para ayudar a Madurez a dormir por las noches, es una niña tan tierna... Madurez me ha pedido que la coja de la mano y la lleve con ella a la playa. Ella también tararea una canción que parece estar improvisando.
Noto la arena caliente entre los dedos de los pies. No es una sensación a la que esté acostumbrada, porque siempre que me toca encender las antorchas en la playa, llevo las botas de la armadura. Hoy descansa encima de la cama, junto a la espada. Madurez se tira de panza contra la arena y empieza a rodar y a rebozar su pelo rubio. Susurro practica el tiro con arco, y Stille le da la mano. Les pregunto si van a querer bañarse, y dicen que no. Yo me tumbo en la arena y cierro los ojos, el sol apunta directo hacia mi cuerpo, y pienso refrescarlo en cuanto esté caliente.

30 de noviembre de 2017

Fugitivos.


Todos deshacemos el campamento con la primera luz del sol. Con los chillidos de la Señorita Lorraine al despertarse, Afrodita ha abierto los ojos. Repar y Duch se vuelcan prácticamente encima de ella, preguntándole cómo está, Duch habla tan fuerte y tan rápido que Repar lo está echando dándole patadas con la bota que aún puede calzar. Afrodita está desorientada. Repar me pide que por favor aleje a Duch de Afrodita, y Duch me mira con cara de no entender nada.
Afrodita está muy mal. Empieza a temblar y le pregunta a Repar dónde están sus dos extremidades metálicas. Las ha perdido por segunda vez.

22 de noviembre de 2017

Nada.


No veo nada por culpa de la niebla negra, nos ha alcanzado pero bien. La cosa está fea para sobrevivir, pero hay que hacerlo, debemos avisar a todo el mundo de que el Faro ha caído. Veo a Eissen con los dos caballos, corro hacia Nadiesda, y de pronto estoy en el suelo, y de pronto me arrastran volviendo sobre mis pasos contra mi voluntad. Un tentáculo me ha agarrado, trato de zafarme, pero me he golpeado la cabeza, no veo nada, y no sé dónde estoy... siento mareo. Por un momento, veo el sol, estoy más allá de la bruma, y por los ruidos sé que el Faro está siendo derruido. El tentáculo me agarra con fuerza y me baja a mucha velocidad, hacia el mar, y mientras siento un empequeñecimiento en el pecho, me preparo para un buen golpe.

15 de noviembre de 2017

Definitivo.


Desde la cama el mundo se ve mucho más gris. Tan solo estoy tumbada y quieta, haciendo nada, pudiendo hacer mil cosas ahí afuera, entrenar, patrullar, prepararme para lo que viene. Imagino que la lámpara es un objetivo de espaldas, y yo me deslizo como un soplo de aire, me coloco detrás y acabo con ella sin alertar a los niños, ato al objetivo de pies y manos y cumplo la misión, sin incidentes, sin nadie más implicado, solo el objetivo y yo. Lo imagino una y otra vez, cada vez que las imágenes saltan a mi cabeza, o cada vez que miro hacia la puerta, donde el cuerpo sin vida de Lisa descansa, grisáceo, inmóvil. Veo desde aquí los puntos en la herida del cuello, casi tapados por su maraña de cabellos rojos. Imagino que la lámpara es un objetivo de espaldas, y yo me deslizo como un soplo de aire.

9 de noviembre de 2017

Error, error.


Todos corren a sus cuartos para prepararse. La comida que queda descansa en la mesa, mientras arriba escucho decenas de pasos y ruidos, arrastrones y caídas de objetos metálicos. Todos se visten apropiadamente para la batalla, cogen sus armas, sus herramientas. Mientras, yo, por mi parte, acabo lo que me queda de desayuno, porque estoy preparada, y llevo preparada desde hace días para este momento.
Repar no sabe hacer ni siquiera unos huevos fritos decentes, pero hay que reconocerlo, el beicon lo hace como nadie, sin siquiera usar aceite. Lo mezclo con pan, con parte del huevo roto, y lo saboreo despacio entre pisadas y portazos. Social, que está frente a mí, mira a su alrededor como si quisiera importarle lo que ocurre, pero no lo consiguiese en absoluto. Le ofrezco parte de mi bocadillo, y después de no enterarse la primera vez, y tras pensárselo unos segundos, dice que no, mirándome sin mirar.

1 de noviembre de 2017

¿Dónde están nuestras medallas?


Defensor tiene el puño apretado, y va a golpear la mesa, pero se frena a mitad de trayecto. Respira muy profundamente, y echa atrás su melena negra. Cuando descansa el brazo en la mesa, parece un tronco de piel robusta sin cicatrices. Mira a Jil fijamente.

—¿Es una amenaza? —dice.
—Tal y como le dije a tu compañera en su día, el mensajero no tiene nada que ver con el mensaje.
—No me refiero a eso. Me refiero a si esa máquina, con voz de mujer, nos está amenazando a nosotros.
—Está amenazando a Dante, sin duda, y a vosotros si no le entregáis. El por qué, lo desconozco. Hablad con él.