La Señorita Lorraine camina. Yo vuelvo a pensar en ese momento.
—¿Podemos hablar? —dice Eissen.
—Últimamente quieres hablar mucho —digo, sonriendo.
—Quería decirte que has... me ha parecido muy valiente lo que has hecho.
—¿El qué?
—No tuviste miedo, avanzaste hacia el tigre desarmada, sin saber si te atacaría o no, mientras el resto corríamos.
¿Cómo que no tuve miedo?
—Bueno, es lo de siempre —digo—. Si corres, sabrán que te han pillado. Si avanzas hacia ellos, decidida, sabrán que tú les has pillado a ellos.









