22 de febrero de 2018

Formas.


Bajo las escaleras, despacio y sin hacer ruido, para que no me vea nadie. Cuando abro la puerta de piedra, se atranca, tengo que hacer fuerza y ha hecho bastante ruido. ¡Pero bueno! Aunque, comparado con el ruido que viene de dentro de la forja, no ha sido nada. Bueno, bien, ahora solo tengo que colarme sigilosamente en la habitación de Orfeo. Bajo la escalera, giro la primera esquina, y me encuentro de frente con un enano, se ha asustado y se le han caído unas piedras al suelo. Me voy de ahí, caminando rápido, mientras el otro no para de maldecir mientras las recoge. No era ese el concepto de sigilo que estaba pensando... soy un poco negada en eso.

8 de febrero de 2018

La negación.


El sol empieza a desaparecer en el mar, pero las montañas ya viven en la noche. Apenas puedo distinguir el paso que debemos tomar, una franja negra en la que la montaña se parte, oscura como ningún lugar de la montaña. Lorraine salta hacia la orilla, y con este río ya hemos cruzado todos los que inundan el valle, ahora la tierra empieza a subir en cuesta, se irá secando hasta que solo quede roca yerma, y entonces comenzarán las montañas.

—Acamparemos aquí. No cruzaremos el paso de noche.

2 de febrero de 2018

Que no se dé cuenta.


La Señorita Lorraine camina. Yo vuelvo a pensar en ese momento.

—¿Podemos hablar? —dice Eissen.
—Últimamente quieres hablar mucho —digo, sonriendo.
—Quería decirte que has... me ha parecido muy valiente lo que has hecho.
—¿El qué?
—No tuviste miedo, avanzaste hacia el tigre desarmada, sin saber si te atacaría o no, mientras el resto corríamos.

¿Cómo que no tuve miedo?

—Bueno, es lo de siempre —digo—. Si corres, sabrán que te han pillado. Si avanzas hacia ellos, decidida, sabrán que tú les has pillado a ellos.