21 de septiembre de 2018

Gracias por leerme.


Ha pasado un año desde el estreno de la tercera temporada de Crónica de Mil Mentes. Cuatrocientas noventa y cinco páginas. ¡495! ¡Y 840 en formato libro! Nunca, nunca en mi vida había escrito algo tan largo, de forma tan constante. Teniendo en cuenta que también he mantenido vivo el blog ¡Muy Rocambolesco! y que a parte estaba escribiendo también la versión definitiva de mi primera novela, puedo decir que el curso 2017-2018 ha sido el más productivo de la historia con muchísima, muchísima diferencia.

No ha sido un camino fácil. Han sido muchas horas haciendo resúmenes, dibujando mapas a lápiz, creando la nueva mitología del mundo, haciendo que esa mitología tenga impacto sobre los personajes. Analizando qué quiere cada personaje, y qué necesita para crecer, y hacer que esas dos cosas se contrapongan. Luego a escribirlo, y como siempre, a improvisar mientras uno escribe, porque cuando estás ahí dentro, con el mundo creado en tu cabeza, cuando estás realmente dentro de la cabeza del personaje que narra, surgen cosas. Y esas cosas cambian la historia, luego. Toda mi vida he creído que cierto personaje acabaría con las mentes al final de la novela, y al final lo he dejado encerrado en un portal porque en el fondo es lo que más sentido tenía. Improvisaciones como esta hacen que la narración tenga más fuerza y sentido, pero claro... luego toca trabajar de nuevo la historia, y asegurarme de que los cambios no se contradicen con lo que ya he escrito en este borrador.

Porque, por si no lo sabías, esta novela, la Crónica, es un borrador, no una versión definitiva. Bueno... un borrador premium, en realidad. Toda historia que se escribe por primera vez es un borrador, porque cuando la tienes en papel, puedes captar cosas que no funcionan, cosas que cambiar. A mitad de novela, hubiera eliminado el códice de Erudito fundido a la gema, pero ya no podía, porque una vez un capítulo ha sido publicado, no puedo cambiarlo. Eso hace que me esfuerce mucho por dar un estándar de calidad en mis publicaciones, y por eso es un borrador vip, porque créeme, los borradores los escribo bastante peor, y más rápido. Pero un borrador, sea como sea, está hecho para captar fallos.

Y claro que veo fallos en mi obra. Si hiciera una versión definitiva, explicaría mejor las motivaciones de Los Creadores, contruiría una mejor historia para el Albino Optimismo, y una mucho mejor para Mentes, más arriba del cielo. También me enrollaría menos, pero sinceramente, me he enrollado completamente aposta. De todas las páginas que tiene esta novela, cien podrían ser perfectamente reflexiones, o narración de acción inútil, lo sé, y aun así, quise hacerlo, para demostrarme a mí mismo que puedo, porque siempre había ido al grano, toda mi vida.

Sea como sea, este proyecto me ha agotado mucho, por lo que me quiero tomar un descanso antes de embarcarme con la secuela. Podrían ser seis meses o un año. Además del descanso, me tocará crear resúmenes, mapas, acabar de pulir los arcos de los personajes, y también trabajar en el arte, en los escenarios. Es algo que no hice en esta entrega y que he echado en falta, porque noto que la vegetación y los animales son muy pobres, salvo en el bosque de los Uut. La secuela tendrá tres narradores, pero se centrará sobre todo en Madurez y en Luchadora, y en la relación que van a tener las dos. También va a ser una secuela menos dura que esta (porque esta ha sido durísima), más emotiva, y también más malrollera. Tendrá un marcado carácter de final, porque tras esta historia, ya está, se acabarán las mentes para mí. Ay... eso sí será duro.

No dudes en seguirme en twitter, porque será por allí por donde avise del regreso. Un besazo muy grande de parte de Luchadora, de Madurez, y de todas las mentes. Muchas gracias por haberme leído, gracias, gracias de verdad, y espero verte en la secuela. Estoy muy orgulloso de mis personajes, y aún les queda una historia en la que probar de qué son capaces.

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