27 de octubre de 2012

El Templo de las Mentes Carmesí.


-No puedo avanzar más, Carlos.

Miré atrás, dubitativo. Sombra se había parado, y me miraba con una cara que me pedía conformismo.

-¿Por qué? ¿Te da miedo entrar en ese templo?
-No. Es solo que... no puedo avanzar. Ese lugar se encuentra en un nivel mental al que no puedo acceder.
-Se encuentra en mi mundo...
-Sí.

19 de octubre de 2012

Reflexión.


Niebla. Negra, densa, familiar.
¿Dónde estaba? ¿No era este el humo que apareció antes de crear mi mundo?
¿Qué significaba eso? ¿Al morir todo mi mundo se había destruído, era eso?

Pero yo no estaba muerto. Me sentía vivo, me sentía ágil.
Y también infectado.
¿Qué era la sensación que notaba en mi estómago? Qué pregunta, estaba claro que era Sever.
Sentía unas ganas inmensas por mandar el mensaje:

10 de octubre de 2012

Busquémoslo, pues.


Las llanuras nunca estuvieron tan verdes. El cielo nunca estuvo tan azul.

Pensaba eso, mientras me dirigía tranquilamente a aquel lugar, dando pequeñas patadas a una piedra.
Mi pasado fue duro, mi recuperación retorcida, pero parecía que al fin todo iba a dejar de dar vueltas y comenzaba una enorme línea recta.
La piedra rodaba lentamente pues mis patadas eran suaves.
La creación de un mundo que me definiera, esa era la idea. Un mundo que fuera mi personalidad, donde las partes de mi pensamiento se vieran reflejadas mediante imágenes.
Y allí, viviendo conmigo, mi espada. La espada con la que cortaría los problemas, que representaría mi yo en estado puro, más allá de las leyes físicas y las preferencias sociales.

4 de octubre de 2012

Aguantaré la respiración.


Ella terminó aquella guerra... pero comenzó esta.
La duda, el sentir que todo lo real que has construído se encontraba bajo suelo ficticio... agua...

Una enorme fuerza me golpeó, y desprevenido retrocedí varios metros hacia el fondo del océano.
Era él. Era Sever. No podía desconcentrarme, no debía. Se acercaba el momento de matarlo, de una vez por todas.
Su silueta se dibujaba en el horizonte de mi visión.